Con H. Zavala representante de un colectivo internacional que apadrina a presos políticos de la revuelta fuimos hoy a la casa donde vive una joven madre cerca de la plaza bicentenario de Antofagasta. Junto a ella nos encontramos con su bebé que nació con una deficiencia que hasta hoy se vuelve lapidaria para su debilitado organismo, que solo le permite alimentarse con leche por via nasal.

Ella, nos comenta que está descartado cualquier otro tipo de alimentación porque le produce ahogos y un preocupante estrés en su organismo. Sofia tiene 1 año y 6 meses, su deterioro proviene y está expresado en que gran parte de sus órganos no alcanzaron   a desarrollarse plenamente durante el embarazo de su madre . Su vida cotidiana es sobrevivir y sentir el cariño de su madre que la cobija en sus brazos. A su edad ha tenido contacto con su padre muy pocas veces. Nació cuando su papá ya se encontraba encarcelado .

Sofía es hija de Deivi Jara Olivares, joven preso político de la revuelta que a los 18 años fue detenido por expresar rabia y descontento una señal que cualquier joven tiene frente a un modelo que los condena como en su caso a vivir en condiciones precarias y violentas. Su casa ubicada en un pasaje estrecho mirando a los cerros del sector Bonilla, es testigo en sus alrededores con rayados y consignas de un sector que salió a las calles a combatir su pobreza, todos marginados de cualquier participación en vista a mejorar sus condiciones de vida.

Varios de sus habitantes tuvieron que enfrentar con cárcel su derecho a una vida mas digna. El sistema político judicial y la policia fue y ha sido implacable con Deivi Jara Olivares . A todas luces, Es una resolución extremadamente forzada y dura, quienes los sentenciaron juntaron todos los argumentos habidos y por haber para mandar una señal de oprobio y escarmiento cruel. Con Deivi simplemente se ensañaron  no hubo ningún atenuante a considerar siendo un joven deportista y trabajador que vivía con la ilusión de que naciera pronto su hija para tener un rayito de felicidad en su vida.

Deivi Jara está condenado a 12 años de cárcel, lleva 2 años privado de su libertad. Su situación no cae en el pozo de la indiferencia. En la ciudad dentro de las distintas miradas y reacciones que existen para apoyarlo, se levantan expresiones de rechazo a tan alto castigo y piden en el mejor de los casos su libertad o revisión de su situación actual. Nada puede ser definitivo si se levantan cada vez más voces de descontento.

También en el plano nacional e internacional se comienza a tomar este caso como una grave decisión del poder judicial chileno de castigar a un joven a una alta pena aflictiva por un una figura legal bien discutible de cuasi homicidio.

 La vida de Deivy en la cárcel
 Este sábado 8 de Julio 2023, luego de una larga espera de algunos meses tuve mi primer contacto con Deivy Jara Olivares en el penal Nudo Uribe Antofagasta.

 Días anteriores había tenido una conversación con su compañera. Una bella persona . Encontré en ella cualidades muy especiales en un momento de su vida de mucha complejidad que ha tenido que enfrentar.

En un trayecto largo en que uno observa muros y rejas por todos lados me fui caminando hacia el patio donde permanece prisionero Deivy . 

En ese monólogo para concentrarme y ver como iniciaba la conversación con él.. me fui preguntando cómo se habrán conocido ambos (él con Yari). ¿En qué momento se encontraron en este camino? Y una de las claves la fui descubriendo a poco andar nuestra conversación en una mesa reservada dentro del espacio de visita. Nos saludamos de abrazo como grandes amigos. No llevaba nada para ofrecerle ni el tampoco tenía nada. La mesa estaba vacía. No pasaron muchos minutos y comenzaron a ofrecernos bebidas y dulces de otras personas que estaban a nuestro alrededor. Una señal clara de compañerismo y de la manera como se para Deivy a sus 20 años en un lugar difícil. Todas las personas que observo así de reojo han sido condenados a penas muy altas. Deivy me comentó que se ha ganado el respeto y cariño de todos. Mi percepción es que Deivy tiene algo especial que es atrayente. No tiene pose de líder, pero si denota una persona transparente, sincera con mucha energía a cuesta. Tiene motor propio que lo hace funcionar como sea.

 «Desde que asumí que tengo que estar acá por largo tiempo me propuse objetivos y los voy cumpliendo. Todos los días barro los pasillos, limpio la cancha cuando observo que está sucia. Hay veces que tomo la manguera que está para los incendios y limpio la cancha con agua. Estoy cumpliendo el tercero medio y hago trabajos menores por ahora. Estoy en condiciones de realizar iniciativas en forma independiente. Vivo solo en la celda. Me levanto a las 8 am a ducharme y estoy listo al poco rato para iniciar un día más acá. Trato de mantenerme activo todo el día hasta la noche a la hora de las noticias me entero lo que sucede en el país y luego tipo 10.30 am me duermo.»

En el intertanto me pregunta porque lo vengo a visitar cual es mi motivación. Le explico, le hago una breve síntesis. Le digo que hay gente anónima que lo quiere ayudar en el día a día y por supuesto verlo en libertad.

De inmediato escucho palabras de agradecimiento. En varios momentos de nuestra entrevista me lo reitera. Cuestión que me incomoda. Me dio algunos nombres de personas que sin conocerlo lo apoyan. Le gusta sentirse apoyado. «Me tiene en pie que me apoyen». Había revisado varias fotos de él. Todas eran desde antes de su detención. Tras 2 años en este lugar, su rostro ha ido cambiando. En este primer encuentro no paramos de conversar. Su desahogo fue intenso con un brillo especial en sus ojos todo el tiempo. Deivy estaba en esta tarde reluciente. En mi caso, Iba con una impronta de transmitirle ánimo y aliento, pero no fue preciso. Me confidenció que al comienzo y durante varios meses estuvo muy mal. Cayó a un pozo profundo. Se mezclaba su proceso judicial con la enfermedad de su bebé y su propio conflicto personal de encontrarse en un lugar que apagó sus expectativas de crecer junto a su pareja y su hija que aún no conocía. «Tenía menos de 18 años y ya le había dicho a Yari que quería vivir independiente con ella. Ella aceptó. Vivíamos juntos. Yo ponía todas mis energías para que nuestra relación se fortaleciera día a dia…. Si ella aceptó este compromiso es porque vió cosas positivas de mi»

 «El día de mi detención fue producto de las circunstancias del momento. Yo estaba trabajando en un taller. A la hora de la colación fui a mi casa a almorzar cuando me encontré con esta marcha que estaba siendo reprimida por la policía. Nos defendimos. Esa es la razón. Defensa grupal ante las bombas lacrimógenas. El juicio fue una aberración puesto que más de 10 carabineros declararon en el proceso en mi contra y observando los pormenores en el juicio, varios de ellos no estaban ahí .Todos diciendo lo mismo. Supuestamente el carabinero afectado con una herida en la mano que fue su principal argumento estuvo largos mesas en reposo. En el juicio no quedó demostrado ni se acreditó la cura de estas heridas por todo ese periodo de tiempo. Hubo victimización, engaño y manipulación. En este juicio oral sentí la impotencia de no poder decir nada.»

El 27 de agosto del año pasado, la Corte de Apelaciones de Antofagasta rechazó el recurso de nulidad de la defensa de Deivy y ratificó las dos sentencias en su contra: 8 años de presidio por lesiones graves en contra de Carabineros y a 4 años por lanzamiento de objeto incendiario.

Por Agrupación por la Memoria Histórica Providencia de Antofagasta
*Si deseas aportar a la familia de Deivy, su cuenta es 21.254.443-4 del Banco Estado

https://resumen.cl/articulos/cronica-los-duros-dias-de-deivy-jara-en-la-carcel-preso-politico-del-estallido-condenado-a-12-anos#google_vignette